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Antes de invertir en visibilidad, hay una pregunta que hacerse

Arlene Raventós0 minutos de lectura

Una de las conversaciones que tengo con más frecuencia con organizaciones que están pensando en su estrategia de comunicación empieza más o menos así: queremos más presencia mediática, más cobertura, más visibilidad.

Es un objetivo completamente válido. La visibilidad importa. Pero hay una pregunta que casi nunca viene antes de ese objetivo, y que debería ser lo primero: ¿qué queremos que esa visibilidad amplifique?

La visibilidad no construye reputación por sí sola. Lo que hace es amplificar lo que ya existe. Si una organización tiene una narrativa sólida, coherente y respaldada por sus acciones reales, más visibilidad construye más reputación. Cada aparición en medios, cada entrevista, cada nota, suma a una imagen que ya tiene fundamentos.

Pero si hay grietas, si hay incoherencias entre lo que la organización dice ser y lo que realmente es, si hay promesas que la realidad no sostiene, la visibilidad las expone con la misma eficiencia con la que amplifica lo bueno. Y a veces con más velocidad.

He visto organizaciones invertir presupuestos importantes en relaciones con medios y en presencia digital, y obtener resultados que no esperaban porque el problema no era la visibilidad. Era que lo que había debajo no estaba listo para ser amplificado.

Por eso el trabajo estratégico de reputación siempre empieza antes de la pregunta sobre los medios. Empieza por entender qué percepción existe hoy, qué percepción se quiere construir, y si hay coherencia entre la narrativa que la organización quiere proyectar y la realidad que la respalda.

Cuando esas tres cosas están alineadas, la visibilidad hace exactamente lo que se espera de ella. Cuando no lo están, más visibilidad solo acelera el problema.

Antes de invertir en visibilidad, hay una pregunta que hacerse · Clara